Gnocchi alla Francesco Schettino
Se me ocurrió esta receta más o menos cuando el malogrado crucero Costa Concordia encallaba allá por la Toscana, dejando unos cuantos muertos y la magistral actuación de su capitán, que no sólo abandonó el barco antes que las ratas, sino que aseguró haberse caído en un bote salvavidas, así en plan “yo estaba al timón, salvando la situación, y de repente, no sé cómo, me caí en un bote salvavidas y luego aparecí en mi salón con el mando a distancia de la tele en la mano. No me explico cómo pudo pasar”. Ese prohombre se llama Francesco Schettino, y como dudo que le dediquen algo más en su vida que una declaración de amor homosexual en su celda de la prisión de Calabria donde posiblemente terminará alojado durante unos años, he decidido elevarle esta receta.
Ingredienten
1 bolsa de Gnocchi Rana (me gustaría hacerlos yo mismo, pero hasta que sepa hacerlos, los Rana están bastante bien)
Media cebolla
100ml de nata
2 dientes de ajo
150g de champiñones
Nuez moscada
Pimienta blanca molida
Albahaca
80g de queso azul
Licor de miel polaco, aunque creo que whisky o brandy pueden valer igual
Aceite de oliva
Sal
Azúcar moreno
Prokzedimient
Por un lado, en una cazuela con una buena cantidad de agua, cuézanse los gnocchi. Poco misterio hay aquí.
Por otro lado, cójase una sartén de tamaño medio, no muy baja. Échesele un chorrillo de aceite y precaliéntese a un 40% del calor que su sistema de cocinado sea capaz de dar. Córtese la media cebolla muy fina, extremadamente fina y deposítese en la sartén. Sofríase durante unos minutos, añadiendo tres o cuatro cucharadas de azúcar moreno para que se caramelice.
Cuando la cebolla esté blanda y ya haya cambiado de color, añádase el ajo muy bien picado, y un minuto después, los champiñones cortados en láminas. Súbase la potencia del fuego a un 65%-75% y remuévanse los champiñones para que vayan pillando aceite y colorcete. Viértase en este punto el licor que se tenga (poco, no más de un chupito), y añádase la sal y la pimienta. Siga removiéndose el tema hasta que el alcohol se haya consumido, todo esté mezclado y los champiñones ya no estén crudos. Añádase entonces la nata, el queso azul desmigajado, una generosa cantidad de albahaca y un par de sacudidas de nuez moscada. Bájese el fuego a una potencia del 25% y remuévase, poniendo atención a que el queso se deshaga bien en la mezcla. Continúese en este estado de las cosas hasta que la salsa se vaya espesando.
A estas alturas del proceso, los gnocchi deberían estar perfectamente hechos. Escúrranse y láncense sin temor sobre la sartén. Mézclense lenta y obscenamente con la salsa durante uno o dos minutos y siéntase orgulloso de su trabajo.
Acompáñese esta receta de un buen vino blanco, una luz apropiada y una caja de condones de buena calidad. Porque sí, amigos, esta es una receta de las de follar (aunque téngase en cuenta que el sabor es intenso, así que evite lanzarse sobre su presa con la salsa a medio tragar, tenga un poco de decoro, hombre).
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