Efecto masa 3

¡Opino sobre todo, señora!

A pocos minutos de terminar Mass Effect 3 (vamos, todo apunta a ello) o lo que es lo mismo, a pocos minutos de sufrir la decepción de mi vida por el horrible final del que todo el mundo habla en el patio, creo que ya puedo opinar con cierto conocimiento (¡y sin spoilers!).

Aunque el juego me ha enganchado casi tanto como el anterior, he de decir que durante todo su desarrollo he ido alimentando una creciente sensación de carencia. De las pocas pegas que podía poner al 2 es que las localizaciones donde comerciar, hacer vida social y descansar un poco de la acción me resultaban limitadas, así que al comprobar que en esta última entrega han sido reducidas a una (además de la nave), la decepción se ha visto intensificada, más teniendo en cuenta que mi anterior videojuego ha sido Skyrim.

No me malinterpreten. Mass Effect 3 me sigue gustando mucho, mucho más que la mayoría de videojuegos, y considero que han hecho una espectacular labor de encaje de bolillos (o Tetris, si sois menores de 80 años) para dar fuste a todas las opciones de diálogo y alternativas argumentales, y que la historia resultante tenga un mínimo de credibilidad. Pero mi lado emprendedor lamenta no tener un papel activo en el juego, sino puramente reactivo. O lo que es lo mismo: el cambio de iniciar tú las tramas y misiones secundarias mediante exploración y diálogo a solo tener la posibilidad de elegir entre una u otra opción me parece una pérdida.

Es verdad que argumentalmente no tendría demasiado sentido, según la situación que se nos plantea, poder dedicarte a vagar perezosamente por la galaxia. Lo que no justifica tanto, eso sí, es una reducción tan salvaje de las localizaciones visitables.

Pero todo esto es cuestión de preferencias personales, claro. Yo era ultra-fan del Privateer.